UNA FINESTRA OBERTA AL MÓN

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(c) Gallel Abogados

viernes, 23 de septiembre de 2016

CINE Y DERECHO (XI)

CAPE FEAR
Dir.: Martin SCORSESE -1991-


- Se trata de un "remake" de la película homónima que, en 1962 dirigió J. Lee THOMPSON, basadas ambas películas en la novela de John D. MacDONALD titulada "The executioners"; fue dirigida por Martin SCORSESE e interpretada magistralmente por Robert de NIRO, en el papel principal de Max CADY, junto a Jessica LANGE, la quinceañera Juliette LEWIS y Nick NOLTE contando, además, con la participación de Gregory PECK y Robert MITCHUM, quienes ya habían intervenido en el film de Thompson.

- A nuestro entender, ésta no es la mejor dirección de Scorsese, quien venía de publicar "Goodfellas", tras la fantástica "Last temptation of Christ", a pesar de que, por comparación con la película original, se recrea más en la parte previa a las escenas del río, quedando éstas en un desarrollo escénico en escaso margen de tiempo, con escenas que se solapan y no mantienen un discurso nítido, máxime, ante un género, el del suspense, no dominado por el gran director, apreciándosele recursos hitchcockianos en el desarrollo de algunas de las escenas, como punto de apoyo.  
- Max CADY (Robert de NIRO) pasa 14 años en la cárcel por haber violado y maltratado a una menor, de 16 años. En el juicio que concluyó en su condena carcelaria fue defendido por Sam BOWDEN (Nick NOLTE). La larga estancia en prisión de Cady le permite leer desde textos infantiles, hasta libros de Derecho, a través de los cuales, descubre el sistema procesal, conforme al cual se da cuenta de que podría haber sido absuelto en el Juicio. Por tal motivo, a la salida de la cárcel persigue a Bowden, al que increpa porque considera que fue condenado sin pruebas, ante lo que éste, el Abogado, le manifiesta que hizo la mejor defensa posible, dado que consiguió rebajar la pena.
- La persecución vengativa de Cady sobre Bowden y su familia, compuesta por su esposa Leigh (Jessica LANGE) e hija a punto de cumplir 16, Danielle (Juliette LEWIS), conlleva que Bowden amenace a Cady de sufrir daños, lo que así se lleva a cabo, contratando a tres matones que, más que dar una paliza a Cady, sufren la de éste. Vista la impotencia de Bowden de acabar con Cady, pretende contratar al mejor Abogado penalista, Lee HELLER (Gregory PECK), quien, obrando en correcto comportamiento deontológico, para a Bowden manifestándole la existencia de conflicto de intereses, dado que Cady le había contratado previamente para denunciar a Bowden por la agresión sufrida por los tres matones. Bowden pierde el juicio y es condenado a la pena de alejamiento a más de 500 metros de distancia de Cady; el astuto Abogado penalista Heller, advierte al Tribunal que va a solicitar del Colegio de Abogados la inhabilitación profesional de Bowden, precisamente, en razón a la condena penal obtenida.
- La persecución de Cady se hace más constante y obsesiva, abusando de la quinceañera Danielle, la que parece quedar encantada de Cady, cual "bella" respecto de la "bestia", hasta que la familia Bowden al completo huyen de la ciudad, llegando a refugiarse en una barcaza en el río, lugar al que llega Cady junto a ellos, agazapado en los bajos del automóvil, produciéndose las escenas más violentas de toda la película. "El miedo forma parte de la tradición del Sur" dice el Detective contratado por Bowden. Así pues, llegan a "CAPE FEAR", al "Cabo del miedo".
- Llega el momento crucial, a nuestros efectos, en el que Bowden le pregunta a Cady del porqué de tal agresividad y violencia sobre él y su familia, si su actuación profesional había sido correcta y había conseguido reducirle la condena de 16 a 14 años. Cady, bien ilustrado sobre su caso, a través de su estancia en prisión, quien había solicitado por dos veces la conmutación de su condena, le espeta a Bowden sobre el contenido del informe de conducta sexual de la víctima del Juicio de aquél, a lo que éste trata de eludir su respuesta. Cady, que había conseguido leer tal informe de conducta, le recrimina a Bowden que no lo hubiese aportado como prueba en su defensa, pues su aportación, sin pruebas de cargo concluyentes, le habría absuelto y evitado la cárcel. Bowden le responde que no lo aportó, pues la actuación de Cady sobre su víctima había sido execrable y le había dado rabia, por lo que, una prueba de descargo se había convertido, por su no aportación, en la clave de la condena. 
- Bowden actuó de forma deontológicamente incorrecta pues, tal y como sí hizo el avispado penalista Heller, debería haber renunciado a la defensa de su cliente, Cady. Heller sí fue honesto, pero Bowden no. 

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