UNA FINESTRA OBERTA AL MÓN

UNA FINESTRA OBERTA AL MÓN
(c) Gallel Abogados

viernes, 22 de julio de 2016

LA PREJUBILACIÓN

¿MOTIVO DE JÚBILO? ¿PARA QUIÉN?
(c) Gallel Abogados
- Ya dimos el significado etimológico de la palabra "jubilación" en nuestra entrada sobre "LA PENSIÓN DE JUBILACIÓN"; visto el mismo, sólo cabe decir que los antiguos romanos acertaban en el cuándo, en el qué, pero no sabemos el para quién o para qué.
- En efecto, una sociedad cuya economía se fundamentaba exclusivamente en los pilares de la Agricultura, la Guerra o la Arquitectura-Ingeniería, requería de hombres fuertes físicamente.
- Hoy en día, en una sociedad que ha traspasado las barreras de la revolución industrial y de la tecnológica ¿qué sentido tiene jubilarse a los 50 años?
- En primer lugar, debemos conocer qué debe entenderse por "prejubilación", según comúnmente se entiende al hecho de dejar de ir a trabajar al centro de trabajo a cambio de percibir una retribución, pública o privada, esto es, del sistema de la Seguridad Social o por parte de la propia empresa, pero, en cualquier caso, antes de la edad de jubilación, así, el artículo 12 del vigente Estatuto de los Trabajadores ("E.T.") regula el denominado "contrato de relevo" el que remite al artículo 215 del Texto Refundido de la vigente Ley General de la Seguridad social (L.G.S.S.), a cuyos efectos, quien quiera acogerse a este sistema, debe cumplir los requisitos para causar el derecho a la pensión de jubilación para, en definitiva, reduzcan su jornada laboral entre el 25 y el 50%; también podrán celebrar un contrato de relevo, pero, éste no es el supuesto que nos ocupa, dado que se trata de una situación que sólo puede darse a partir de los 63 años de edad y un mínimo de 36 años y 6 meses de cotización a la seguridad social y una antigüedad en la empresa de, al menos, 6 años y otros requisitos.
- Nuestro razonamiento viene dado por el hecho que suponía el principio de esta entrada, esto es, el cese en la actividad laboral a los 50 años. En los anteriores supuestos el contrato de trabajo se halla plenamente vigente, mientras que en el segundo opera la suspensión del contrato de trabajo acorde con lo dispuesto en el art. 45.1.a) E.T. que así dispone la facultad de suspender el contrato por mutuo acuerdo de las Partes, acuerdo que, generalmente, viene concretado a través del Convenio colectivo del Sector que establece el porcentaje que percibirá el trabajador de su sueldo base cuando pase a la situación de prejubilación que comenzará en el momento en que se adhiera el Trabajador a la facultad que prevé el Convenio colectivo o, se vea afectado por un Expediente de Regulación de Empleo (E.R.E.), a partir de cuyo momento la Empresa le pagará los emolumentos que le corresponden al Trabajador, en razón a dichos pactos individuales y colectivos, según su salario y que concluirá cuando cumpla la edad de jubilación y pase a serle satisfecho por el sistema de Seguridad Social, a cuyo efecto, deberá suscribirse un Convenio Especial con la Seguridad Social..
- Vamos a ver ahora, qué supone para la Empresa mantener a sus Trabajadores mayores de 50 años, aproximadamente, pagándoles unos emolumentos, sin que aquéllos presten sus servicios.
  • Desde el punto de vista cuantitativo, no es importante la reducción de los emolumentos, pensemos en que se satisface del 80% al 95% del salario base del Trabajador en estado de prejubilación, a cabo de abaratarse los costos laborales, pues, es de suponer, aunque no siempre es el caso, que el Trabajador prejubilado ha alcanzado un número considerable de trienios de antigüedad u ostenta una categoría salarial elevada. En este sentido, la Empresa sustituye un Trabajador "caro", por uno "barato", como puede ser una persona joven, con nivel bajo de escala laboral, aún con la misma del prejubilado, pero sin trienios o, incluso, por un "baratísimo" becario. No creo que sea la principal o única razón el "abaratamiento de costes laborales", máxime, si tenemos en consideración que al Trabajador prejubilado se le sigue pagando, aunque menos, pero no presta servicio alguno a la Empresa, lo cual, encarece, indudablemente, el servicio.
  • No obstante lo cual, la Empresa sí que percibe cambios estructurales en el aspecto cualitativo, cual es el doble aspecto siguiente: (i) el Trabajador "senior" -pronúnciese, por favor, "sénior", pues es palabra latina, y no "sínior", dicho en Inglés- (por éste entenderemos al mayor de 50 años) deja de estar sometido a riesgos, sabe cómo eludirlos, no se expone, tiene -o debe tener- su quehacer diario perfectamente controlado y, por tanto, "blindado" frente a nuevas propuestas de la Empresa, (ii) mientras que el Trabajador "junior" -pronúnciese "yúnior", palabra latina igualmente- (por éste entenderemos al menor de 50 años), a fin de conseguir (a) empleo fijo, (b) ascenso y (c) altos emolumentos, se expone a toda suerte de riesgos, horarios, disponibilidad absoluta se incrementa si, además, no tiene hijos o personas a su cargo, lo cual, sí suele suceder en el caso del senior,
- Cuando ya se han perdido los beneficios fiscales (Ley 48/2015, de 29 de octubre) debemos formularnos una serie de preguntas, tales como:
  • ¿Existe actualmente el "taylorismo" (división del trabajo entre intelectual y manual y subdivisión de ambos, tanto en funciones, como en retribución de cada función, que gira en torno al control mecanicista-temporal de la organización del trabajo)?
  • ¿Y el "fordismo" (trabajo en serie burocratizado militarizadamente, que permite la producción en masa)?
  • ¿Qué papel juegan o han venido jugando los Sindicatos de Trabajadores en el desarrollo del modelo de "Relaciones Humanas"?
- ¿Cómo debemos responder a todas ellas? 
- ¡Qué más da cómo lo respondamos! 

- La respuesta siempre será la de la pérdida del factor humano, del bagaje de experiencia, raciocinio y buen hacer atesorado durante décadas por los "seniores" (léase "séniores"). Pero, ¿todos estos factores humanos sirven para algo en la Empresa? Poco, hay que responder, si se siguen los modelos "taylorista" y "fordista", en los que el raciocinio del trabajador experimentado pensante se entiende como una contravención del "soldado" hacia el "capitán general". En cuanto que reportan el concepto de novedoso, han servido, pero, cuando lo novedoso se transforma en reiterado por experimentado, acostumbrado, pauta, "patada a seguir"... en definitiva, algo habitual, es cuando perece el factor humano y resurge el taylor-fordismo en su más dura expresión, cuyo efecto inicial surge a los 40 años de edad y, el final, diez años después, con lo que la "maquinaria de guerra" necesita de un nuevo "soldado", un junior, que "apriete los tornillos de la maquinaria con mayor rapidez" que lo hacía el senior que, tan eficazmente venía haciendo y, aquí, es donde éste es "expulsado de la cadena de montaje".
- Sin embargo, en tiempos de la revolución industrial, tal situación provocaba el pase del trabajador a una auténtica situación de paro, hambre y penurias. 

¿Y hoy?

- Nos hallamos en una sociedad que produce tantas paradojas como situaciones hay en la vida real y diaria. Si el consumo se tomaba hace años como la "causa de todos los males", hoy es "la salvación del empleo". El propio "ocio", esto es, lo contrario al "negocio" (del Latín "nec" -ni- y "otium" -descanso-, esto es, "sin ocio", sin descanso, sin inactividad"), se ha convertido en un negocio en sí mismo. Véase, si no, el intenso consumo que hacen jubilados, prejubilados y demás situaciones asimiladas, en sus constantes viajes baratos, o no, a la realización de estudios universitarios, a la realización de actividades que nunca habían podido realizar; todo lo cual, conlleva un consumo que mueve la rueda económica de esta sociedad... de consumo.
- Conocemos de muchas situaciones personales a este respecto, algunas de las cuales, al pasar a situación de prejubilación a 50 años, dio lugar a una depresión, alguna, al fallecimiento inmediato motivado por la tristeza (¿no era jubilación?), sin embargo, las mayores ocasiones produce una situación de gozo, júbilo, cambio de humor y alegría por el hecho de que "un motorista" te traiga el sueldo a casa todos los días 30 de cada mes, mientras el prejubilado se dedica a recorrer el Camino de Santiago, a ir a la Universidad o, sencillamente, a tocar en una banda de Rock. No conocemos a nadie que haya solicitado la vuelta al centro de trabajo en iguales condiciones que las que tenía antes de salir.
- Es nuestra opinión la de que la Empresa pierde su más importante activo. ¿Lo necesita realmente o tiene recambio?... pero, también hay que decir que el Trabajador gana su principal activo, la "manumisión" (en Latín "manu" -mano, significando potestad, poder de actuar- "mitere" -poner, imponer- o acto por el cual, los Patricios romanos, en el Templo, haciéndolo así público, imponían la mano sobre la cabeza de su esclavo, para conferirles la libertad), sin el riesgo de la situación de desempleo.
- Los tiempos, siguen cambiando, el taylor-fordismo, no.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada