UNA FINESTRA OBERTA AL MÓN

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(c) Gallel Abogados

miércoles, 8 de marzo de 2017

CINE Y DERECHO (XIII)

THE GIRL ON THE TRAIN
(Dir.: Tate TAYLOR -2016-)


- Auténtico thriller de buena calidad, ambientado en la clase Media-Media Alta, norteamericana, muy distinta de la que tuvimos ocasión de comentar en nuestra anterior entrada sobre CINE Y DERECHO (XII), desarrollada en la Norteamérica "profunda", lo cual, se aprecia, incluso en los acentos, urbanita o rural, así como las distintas relaciones entre sus personajes.
- Se trata de una adaptación al cine, de la novela de Paula HAWKINS (nacida en Zimbabwe) Emily BLUNT interpreta a Rachel, mujer alcoholizada por razón a las infidelidades de su exmarido, Tom (Justin THEROUX), que le llevan a perder el uso del que fue domicilio familiar, ocupándolo éste con la examante, hoy esposa Anna (Rebecca FERGUSON), con la que tiene un bebé.
- El triángulo "amoroso-odioso" muta en más ángulos y al asesinato de uno de esos ángulos, Megan (Haley BENNETT).
- Se tratará, pues, de averiguar quién asesinó a Megan, de entre los diversos ángulos de ese "triángulo" ampliado.

- Es digna de verse esta película, donde podemos apreciar, además del buen ritmo en el desarrollo de la trama y las correctas actuaciones de los personajes, en sus respectivas situaciones límite, la visualización de la lacra inmunda que nos rodea, la violencia machista, a saber: (i) el concepto de prevalimiento dentro del hogar, para evitar la huida de la mujer indefensa, clave del agravamiento de este delito, (ii) la agresividad frente a las mujeres, compañeras o extrañas, por parte de algunos o muchos hombres, por desgracia, causa de su complejo de inferioridad, (iii) la consideración de la mujer como un mero objeto sexual, (iv) el sexo, como mero desahogo fisiológico, desprovisto de cualquier consideración o sentimiento hacia la compañera o a extrañas, (v) la reificación de la mujer (vi) el síndrome de "Estocolmo" que sufren las mujeres víctimas, que prefieren compartir vivienda con su verdugo, antes que quedar a su albur económico y vital, lo que las deja indefensas ante una sociedad hostil y, como consecuencia de ello, "consienten" el maltrato de su pareja, sin presentar denuncia policial o judicial alguna, por miedo, por temor a su persona, así como (vii) la consideración de la mujer como ser inferior, no apreciable y despreciable, en un mundo que no ayuda a ver lo contrario. Una auténtica lacra humana en nuestra sociedad.

- Llegados a este punto, debemos hacer una llamada, nuevamente, como todos nuestros "dardos", respecto de la degeneración del idioma castellano, introduciendo barbarismos innecesarios, tales como el empleo del término "Violencia de género": ese "género" es una moda que toma el término inglés "gender" y traduce literalmente lo que en dicho idioma significa "sexo", mientras que en castellano, el "género" indica el sexo de las cosas, artículos, tiempos verbales, pronombres, etc., no el de las personas y así, el género de la palabra "casa", será el femenino, pero una persona no tiene género, sino, sexo. En Inglés, pueden llamarle como quieran, pero en Castellano, debe seguir la norma correcta.
- Es un ruego de respeto, tanto a la mujer, como al idioma. Gracias por su comprensión.

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