UNA FINESTRA OBERTA AL MÓN

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(c) Gallel Abogados

jueves, 13 de agosto de 2026

CUENTO DE UN DÍA DEL MEDIO VERANO

 CASO DE ÉXITO Y DE FRACASO, PERO REAL COMO LA VIDA MISMA


(c) Gallel Abogados

Érase que se era, allá por 2013, que cierto acreedor sacaba a subasta pública ciertos bienes inmuebles, con la posibilidad real de cobrar todo el crédito que ejecutaba, pero...


Estratega A. El deudor: ¡Hete aquí! Que el deudor, persona jurídica, paralizó la subasta, justo el día antes de su celebración, por la declaración del concurso de acreedores que aquélla había instado, con lo que conservaba la propiedad de los inmuebles y la deuda, activo y pasivo.

Estratega B, El tercero: Discurrió el concurso por sus trámites, hasta que apareció en escena un tercero, el ocupante de los inmuebles de la subasta, quien, para encontrar una solución a su ocupación inmobiliaria, acudió al viejo y ciego mediador Tiresias, a quien le impuso que, o aceptaba su omnímoda y unilateral propuesta o éste retornaría al Hades. El viejo adivino le manifestó su negativa por ser un mero mediador y, alzando su mirada al cielo a fin de divisar el vuelo de las aves, le auspició al tercero cómo concluiría su periplo, cual le explicó a Edipo qué era lo que éste había hecho para padecer el mal que le auguró.
Ante todo ello, el tercero, ni corto ni perezoso, interpuso (i) una tercería de dominio en el concurso de acreedores, la que se desestimó por no caber las tercerías en el procedimiento de ejecución universal -la de mejor derecho no cabe en el concurso de acreedores por el principio de la par conditio creditorum o de universalidad del art. 251 TRLC y la de dominio, tampoco, por la misma razón y principio recogido en el art. 192 TRLC-, para, a continuación (ii) disparar por segunda vez su lanza interponiendo una acción de separación de los bienes afectos al concurso del artículo 239 del TRLC, acción que se le denegó en ambas instancias, por lo que (iii) interpuso Recurso de Casación, del que, cansado por el inexorable paso del tiempo, se apartó, dejándolo caer, exhausto por ese largo periplo de trece (13) años, sin llegar a los veinte del viaje que hizo Ulises por el Mediterráneo pareciéndole que habían sido solo siete años, pero sin poder llegar a la Ítaca a la que el tercero pretendía llegar, cuyos trece (13) años, le parecieron el doble (13+13).

Estratega C, el acreedor: Entonces, los Autos regresaron al redenominado Tribunal de Instancia donde, dentro aún del concurso de la persona jurídica, fueron sacados a subasta los inmuebles que el tercero reivindicaba, adjudicándoselo el licitador que hizo la puja más alta con cuyo precio todos, absolutamente, todos los acreedores, tanto los concursales como los contra la masa permitió que cobrasen íntegros sus respectivos créditos, algunos de ellos, con intereses, hasta el límite correspondiente. Pero, es más, llegó a cobrar hasta la persona jurídica concursada, guiada por el Estratega A, cual Antígona guio a su invidente padre Edipo, pues hubo sobrante en la subasta, con inmensa alegría para tirios y troyanos, para los acreedores, para la propia concursada y sus socios o partícipes y Administradores de la concursada, así como lloros y lamentos del Estratega B, el tercero, cual los que Antígona e Ismene, hijas y hermanas de Edipo, profirieron al marcharse éste al otro lugar ante la sola presencia de Teseo, rey de Atenas.
La profecía que el ciego Tiresias auspició se cumplió al cabo de trece (13) años.

Estratega D, el corifeo: si el tercerista, Estratega B, hubiese concurrido en 2013 a la subasta del procedimiento de ejecución de título judicial seguido contra la persona jurídica -a celebrar justo el día después del Auto de declaración de concurso-, se habría adjudicado el bien por la mitad del precio del remate de la subasta concursal habida 13 años más tarde y, en tal supuesto, le habría hecho un favor enorme a la concursada, que no habría tenido necesidad de ser declarada en concurso de acreedores, pero, sin embargo, con su optimista actuar, confiado en su triunfo a ultranza, generó un conflicto muy similar al de Eteocles (hijo varón menor de Edipo y rey de Tebas) con su hermano Polinices (primogénito varón de Edipo y expulsado por aquél de Tebas en su pugna por el trono tebano tras el destierro de Edipo).

I conte contat, conte acabat!

MORALEJA: “Más vale perder, que más perder”.

POST SCRIPTUM: Y no cito aquella máxima de “Más vale un mal arreglo que un buen pleito” por cuanto que el tercero, el Estratega B, perdió todos sus pleitos, condenado al pago de las costas correspondientes, además.

Y, ahora le toca a la musa EUTERPE deleitarnos con su música, amenizándonos con el maravilloso tema de GENESIS cantando al viejo Tiresias en "The Cinema Show". 

¡Pasadlo bien y feliz verano!
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AL MARGEN
Muchos lectores de nuestro blog habéis intuido o descubierto que todas las fotografías de nuestras entradas guardan estrecha relación con el texto de la respectiva.
La fotografía de la presente entrada hay que decir que, realmente, es la de una paloma reposada sobre un toldo, con la cual queremos representar simbólicamente (i) la cultura de la paz (simbolismo de la paloma), del acuerdo, del pacto, antes que la de la vehemente batalla interminable, así como (ii) asimilar la paloma a un grajo o ave similar a aquellas a las que miraban los antiguos augures para auspiciar el futuro que deparaba a quien les consultaba.

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